Pues eso, que el viernes, antes de volver a entrar a currar por la tarde, me fui a la biblioteca y me cogí 6 libros (en la biblioteca me deben de tomar por loca o por parada, o por ambas cosas, porque cada semana traigo y llevo 6 libros) casi todos de medicinas chinas, alternativas, ayurveda, alimentación supersana (eso si, hoy me he hecho un bocadillo de beicon queso que lo flipas) etc...
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Por la noche terminé con un merecidísimo dolor de cabeza, tan de anuncio de aspirina habia sido mi dia, pero conseguí con un poco -un mucho- de reiki de estar por casa y un poco de descanso el sábado (es decir aplicando el mero sentido comun) quitarme el dolor de cabeza sin recurrir al pastilleo. Que no se diga que no sirve de nada el trasiego semanal de libros.
Asi que con los libros voy picoteando de aqui y de alli, como si fueran el Hola y el Cosmopolitan requetesobados de la peluquería, voy leyendo a ratos y a trozos y me quedo, como no, con lo que me gusta y me interesa
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El caso es que decidí para contribuir a mi desarrollo espiritual -sería larguísimo explicar cómo llegué a esa conclusión- comprarme un pijama del mercao. Y mas bragas de algodon. Blancas. Yo soy mas pijama del mercao y bragas blancas de algodon que osshio y tangas- Que tengo tangas los tengo, pero me producen deficiencias de yang (o algo asi) Y los pijamas pijos tienen botones que se te clavan mientras duermes, o cinturas que has de abrochar cada vez que te lo quitas o pones, con sus correspondientes lacitos que se te clavan en tol chakra mientras duermes. O solapas como las de una americana que te dejan el cuello al aire y la garganta a merced de todo tipo de intrusos físicos biológicos y energéticos
Asi que entre la biblioteca de mi pueblo, Amparin y yo, hemos decidido que, marido aparte, vamos a dar mas importancia al interior y a la comodidad -y al algodon que no veas como respira- que a llevar cosas con frufrú. El domingo por la mañana me compré un pijama del mercao (eso si, producto nacional, cero poliesteres) SIN: cremalleras, lazos, nudos, botones, solapas, talles bajos, escotazos, lentejuelitas... el paraiso hecho pijama. Esta noche he dormido con él.

No me digais que la hipopótama rosa no es una preciosidad. Ademas me lo compré en un dia soleado, de buen humor, es un pijama sin apreturas ni estrecheces, que desborda feng-shui, con su gomita en la cintura para que cuando te levantas por la noche a hacer un pipi no tengas que ponerte a deshacer lazos a las cuatro la mañana, porque eso irrita al hipotálamo o segundo chakra (¿o es el tercero?) y con su cuellecico redondo tan mono, tan sencillo, tan zen, que te puedes poner como te pongas y no te resfrias... un sueño
bicom truYa lo dijo Richard Bach: Si echas de menos a alguien a quien aun no has conocido, encontraras un mensaje de amor en "Puente al infinito"
Yo no sabía que echaba de menos mis bragas y mis pijamas del mercao, pero los echaba de menos sin saberlo y ahora a Amparín pongo por testigo de que jamás volveré al
güomansicret !!!